Lance Armstrong
Lance Armstrong

El primer episodio del documental de Lance Armstrong se emitió este fin de semana por la cadena ESPN, y sin rodeos hablaron sobre el dopaje del norteamericano.

Siguiendo la estela de otros grandes documentales de la serie 30 for 30 de ESPN, Lance Armstrong promete contar su verdad sobre como fue su larga historia con el dopaje.

En el tráiler ya se podía ver que el norteamericano se dopaba desde muy joven y no descartaba que su problema con el cáncer testicular fuera producto por el consumo de sustancias prohibidas.

“Contaré mi verdad, lo que recuerdo de esa época. Porque nadie que se dopa dice la verdad. Si en mi caso me preguntaron 10.000 veces, yo respondí 10.000 mentiras. Y siempre es inevitable dar un paso más adelante y llegar a amenazar a periodistas, Filippo Simeoni (quien testificó que al americano le asesoraba Michele Ferrari) o Emma O’Reilly (la masajista que explicó que su positivo en el Tour de 1999 no se debió a una pomada), lo que resulta en algo muchísimo peor”, dijo Lance en el primer capítulo.

La cultura de dopaje en la época de Armstrong fue salvaje. Una gran lista de ciclistas se ha visto en problemas al ser descubiertos que consumían sustancias dopantes. Sobre esto, Lance explicaba que las técnicas de dopaje que utilizaba las estudiaba muy bien porque no le gustaba usar algo del cual no tenía conocimiento:

“Empecé a doparme a los 21 años, en 1993, cuando me proclamé campeón del mundo, con cortisona y estimulantes. Siempre conocía lo que me ponía, no soportaba a los médicos que ocultaban información. Me eduqué en el dopaje. Por eso sabía que, con cortisona y estimulantes, una gasolina de bajo octanaje, nunca alcanzaría a los que usaban EPO. La EPO era combustible de cohete”.

Sobre su cáncer testicular, esto dijo: “¿Que si el dopaje fue el causante de mi cáncer en 1996? No sé, no puedo responder. No obstante, siempre pienso en la única vez en mi vida en que tomé hormona de crecimiento, en la temporada de 1996. Así que en mi cabeza da vueltas la noción de que, si la hormona hacía crecer todo lo bueno en mi organismo, quizá también multiplicara lo malo”.

A pesar de pasar por un momento crítico como es el cáncer y que por poco lo mata, Armstrong admite que nadie lo obligo a consumir sustancias prohibidas después de superar el cáncer: «La decisión fue mía. No, no fue difícil consumir EPO después de vencer a la muerte».

El Dr Ferrari es uno de los grandes protagonistas en la historia de dopaje de Armstrong. El medico italiano asesoraba y trataba al ciclista para aumentar su rendimiento: «Todo lo que decía, lo hacía. En realidad, Ferrari era un defensor de que menos, es más. Me dijo: ‘Lance, todo lo que necesitas son glóbulos rojos (hematocrito)’. Me eduqué en todo lo que estaba ofreciendo y elegí hacerlo».