Tom Dumoulin (Team Sunweb)

Tom Dumoulin (Team Sunweb) no vivió uno de sus mejores días en el Giro de Italia al ver como sus opciones de revalidar el título se le escapan debido a una espectacular victoria y liderato de Chris Froome atacando a más de 80 kilómetros de meta.

Se esperaba que Dumoulin desafiara a Simon Yates por la maglia rosa luego de comenzar la etapa de montaña a solo 28 segundos. Yates reventó y terminó 38 minutos del ganador, pero Froome dio un paso adelante y disfrutó de uno de los días más grandes de su carrera; consiguiendo la victoria de la etapa 19, metiéndole 3:23 a Dumoulin, y enfundándose la maglia rosa.

Dumoulin sigue segundo en la general, pero tiene 40 segundos de desventaja con Froome, a falta de una etapa de montaña por correr este sábado. Lo de este viernes parece ser un gran golpe para Dumoulin después de dos semanas de carreras intensas.

“Fue una etapa loca. Esperaba que Sky tirara en la subida al Finestre y lo hicieron. Tenía buenas piernas, pero no tenía las piernas para seguirlo. Creo que hice todo bien, pero Froome era demasiado fuerte. Pensé que iba bien, pero Froome lo hizo muy bien”, dijo Dumoulin al finalizar la etapa.

Dumoulin sospechaba que Team Sky tenía un plan para atacar en el Colle delle Finestre y parecía tener el control cuando Team Sky aumentaba el ritmo en la carretera de asfalto en la primera mitad de la escalada a la cima Coppi. Sin embargo, no pudo seguir a Froome cuando se alejó en los caminos de tierra.

Froome no pudo abrir una gran brecha en las serpenteantes carreteras de tierra, pero luego tomó riesgos en el descenso y aprovechó los juegos tácticos que se desarrollaban detrás de él. Dumoulin decidió esperar por Thibaut Pinot (Groupama-FDJ) y su compañero de equipo Sebastian Reichenbach. Mientras perseguían juntos, Richard Carapaz y Miguel Ángel López se negaron a ayudarlos ya que los dos ciclistas sudamericanos tenían su propia batalla por el maillot blanco del mejor de los jóvenes.

“Sabía que tenían algo especial planeado para hoy. Lo más importante es que podría sostenerlo”, dijo Dumoulin con un asomo de asombro.

“Me dejó caer en la escalada pero no mucho. Luego, en el descenso, decidí esperar a Reichenbach dos veces porque quería ir conmigo. Tal vez esa no fue una buena decisión. Por mi parte, puedo descender igual de rápido como Froome, pero Reichenbach desciende casi como una anciana. En retrospectiva, esa no era la mejor idea. Pero es fácil hablar después”.

Algunos ciclistas quizás habrían estado enojados con Carapaz y López, pero Dumoulin no parecía tener la voluntad ni la energía.

“Todos están corriendo su propia carrera. Dependerá de mí perseguir. Me hubiera gustado algo de ayuda, pero puedo entenderlos”, dijo.

Todavía está a 40 segundos de Froome con la etapa final en Cervinia este sábado, sin embargo, será un gran esfuerzo en tratar de recuperar los segundos de desventaja con Froome quien cada día se ve mejor sobre la bicicleta.

“Va a ser muy difícil, pero seguiré luchando. En este momento estoy un poco pesimista, pero veremos cuando me despierte mañana”, concluyó Dumoulin, esperando que la mañana traiga entusiasmo, energía y tal vez un milagro.