La Gazzetta dello Sport ha revelado más detalles sobre el caso de presunto dopaje mecánico en una carrera amateur en Italia, confirmando que la bicicleta revisada es una copia falsificada del modelo Argon 18 y revela las cuatro formas en que es posible obtener y ocultar un Motor en una bicicleta de carreras.

El periódico deportivo italiano obtuvo una foto de la bicicleta con el supuesto motor escondido en el interior, donde se muestra el número que usaba en la carrera el ciclista de 53 años de edad, Alessandro Andreoli, nativo de Brescia.

El motor estaba escondido en una bicicleta Argon 18 las cuales son utilizadas por el equipo Astana. Sin embargo, después de estudiar cuidadosamente las formas del cuadro y el manillar, la marca canadiense confirmó a La Gazzetta dello Sport que la bicicleta era una falsificación que había sido equipada con calcomanías Argon 18. La empresa canadiense Argon 18 indicó que tomaría acciones legales.

Bicicleta con motor
Foto: La Gazzetta dello Sport

“Argon 18 es una empresa mundial con una larga historia y trabajamos duro todos los días para producir productos de calidad que se venden en todo el mundo. Para salvaguardar el buen nombre de nuestra empresa vamos a tomar cualquier acción legal necesaria contra el atleta y cualquier persona responsable de este asunto el cual es muy grave”, decía Gervais Rioux, fundador y presidente de Argon 18 Bikes, mediante un comunicado publicado por varios medios italianos.

Según la Gazzetta dello Sport, Andreoli, que fue capturado con la bicicleta el sábado después de que los organizadores utilizaran una pistola térmica, afirmó que compró la bicicleta a alguien de la Toscana que había conocido en la carretera.

“No recuerdo su nombre ni su número de teléfono, nos conocimos en el camino, me gustó la bicicleta, me ofreció un gran precio y así lo compré”, dijo Andreoli a La Gazzetta dello Sport.

El periódico italiano sugiere que la costa toscana es uno de los puntos calientes para la venta de bicicletas equipadas con motores ocultos, con un experimentado ingeniero que, supuestamente, actuaba como distribuidor con uno de los principales productores de dispositivos mecánicos de dopaje de Europa oriental.

Andreoli negó haber cometido un error en una entrevista con La Gazzetta dello Sport, en donde dice que tanto los organizadores como sus contrincantes están envidiosos de su éxito e ingresos personales.

“Ellos querían revisar mi bicicleta, los jueces la retuvieron durante una hora y media mientras yo me cambiaba, tenía cosas que hacer, quién sabe lo que hacían, dicen que había un motor oculto pero no encontraron nada, las ruedas no giraron”, dijo.

“Dicen que tenía un motor oculto, si es cierto, entonces los ciclistas que terminaron conmigo tenían motores también. He visto a mucha gente terminar delante de mí y no son perseguidos como lo han hecho conmigo”.

“Tuve que ir a una boda y se estaba haciendo tarde, no admití nada, buscaron los botones pero no encontraron nada, los únicos botones que tengo son los de cambiar las marchas”.

El equipo local de Andreoli ha negado cualquier participación y ha sugerido que también tomará acciones legales. La Gazzetta dello Sport sugiere que la policía italiana también investigará a Andreoli frente a una audiencia disciplinaria.

Cuatro formas de esconder el dopaje mecánico en una bicicleta de carreras

El periódico italiano también informaba sobre las cuatro modalidades más comunes en que los tramposos ocultan los motores en sus bicicletas. Con esto no queremos incentivar la práctica ilegal de motores en bicicletas en competencias, por el contrario, queremos que sepan identificar esta trampa que cada día toma mas fuerza:

La primera es la forma oficial. En el mercado hay fabricantes de bicicleta de carreras que suministran el motor oculto en su interior. Son totalmente legales de usar, pero obviamente no en carrera oficiales. Estas bicicletas mientras no sobrepasen los límites de las normas de circulación son totalmente legales para su uso, de lo contrario, sería considerado un ciclomotor con limitaciones específicas los cuales debe tener placa y ser usadas con casco para motocicleta.

La segunda forma consiste en adaptar una bicicleta. Adaptando su propia bicicleta cortando cuidadosamente la estructura de fibra de carbono en el soporte inferior, lo cual es un complicado procedimiento hecho a medida sobre la fibra de carbono. Este procedimiento es muy costoso y si no se ejecuta a la perfección puede llevar a una ruptura repentina del marco que dejara en evidencia la trampa.

La tercera forma es la que atrae al mayor número de clientes. El ciclista elige la marca de la bicicleta y el modelo del marco, el fabricante no compra el marco original, busca una copia hecha en el mercado chino más o menos similar a la original, sin embargo, este marco ya viene con el alojamiento debidamente diseñado para la instalación de un motor.

Estos alojamientos están diseñado de tal forma que pueden evadir las sondas de inspección insertadas en el tubo del asiento. Cuando el comisario inspecciona la bicicleta con una mini sonda, no podrá darse cuenta de la presencia del motor porque estará dentro de una cámara oculta que evita ser vista por la sonda.

El último sistema es el de las bicicletas robadas. Marcos originales de alta gama, de origen ilícito, tienen un costo muy bajo lo cual hace muy fácil su adquisición. A continuación, sólo tienen que hacer el “trabajo” de adaptación y modificar el marco para alojar el motor.

El hecho es que lo que para muchos parecía una tontería, ha levantado el velo sobre un mundo oculto que va mucho más allá de la legalidad. El caso ocurrido en Bedizzole fue sólo el punto de partida. Ahora, el foco se trasladará a un área con consecuencias penales y que seguramente se trasladara a la justicia ordinaria.

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