Tom Dumoulin

Cuando Tom Dumoulin se encontró distanciado por Nairo Quintana (Movistar), Vincenzo Nibali (Bahréin-Mérida) y Thibaut Pinot (FDJ) a seis kilómetros de la cima de Fonza, la última subida del Giro, se pudo ver a un Dumoulin pidiendo la colaboración para cerrar la brecha.

Normalmente, uno podría haber esperado que la petición cayera en oídos sordos, pero poco después, Bob Jungels (Quick-Step Floors) llegó al frente y se puso a la tarea.

Bauke Mollema (Trek-Segafredo) fue el próximo en ponerse a tirar, mientras que el jersey blanco de Adam Yates (Orica-Scott) también ayudaba a cerrar la desventaja como si se tratara de una crono por equipos. En la cumbre de Fonza, a 12 kilómetros de la meta, Dumoulin perdía poco más de 30 segundos con Quintana, Nibali y Pinot, pero el esfuerzo increíble de Jungels en el frente mantuvo el déficit en control sobre en grupo de punta.

Dumoulin finalmente llegó a la meta en Asiago en el puesto 10, a sólo 15 segundos de Thibaut Pinot (FDJ). A pesar de que el holandés cayó a la cuarta posición de la general, está a sólo 53 segundos de la maglia rosa de Quintana con una prueba contrarreloj de 29.3 kilómetros por venir. Él es, por cualquier cálculo y previsión, el favorito para ganar el Giro.

“Estare siempre agradecido, muy agradecido por el trabajo que Bauke Mollema, Bob Jungels y Adam Yates hicieron por mí”, dijo Dumoulin fuera del bus del Team Sunweb. “Ellos en realidad ya no estaban luchando por la clasificación general, porque están bastante lejos, así que definitivamente fue para ayudarme. Estoy muy feliz por eso y muy agradecido”.

Aunque Mollema señaló después que estaba corriendo de esa forma para buscar la victoria de etapa, desde el punto de vista de la clasificación general, había poca lógica para que el trío estuviera dispuesto a contribuir con tanto entusiasmo a la persecución junto a Dumoulin.

Thibaut Pinot (FDJ), Ilnur Zakarin (Katusha-Alpecin), Vincenzo Nibali (Bahrain-Merida) y Nairo Quintana (Movistar Team)
Thibaut Pinot (FDJ), Ilnur Zakarin (Katusha-Alpecin), Vincenzo Nibali (Bahrain-Merida) y Nairo Quintana (Movistar Team)

El déficit de Mollema es tal que parece ya encerrado en el séptimo lugar de la general, mientras que Yates y Jungels están involucrados en su propia batalla privada por el octavo lugar en la general y la camiseta blanca del mejor joven. Era, dijo Dumoulin, simplemente una coalición de buena voluntad.

“Conozco a Yates, Jungels y Mollema, los tres en realidad, durante mucho tiempo y siempre hemos estado bien juntos”, dijo Dumoulin. “Simplemente cooperamos bien.”

La edición del sábado por la mañana del diario L’Équipe, mientras tanto, ya había identificado a algunos de los aliados que tendria Dumoulin en la parte superior de la clasificación general, y señaló claramente que sus equipos eran, como el Team Sunweb, miembros de la organización Velon. Movistar, Bahréin-Mérida y FDJ, no están entre los 11 equipos que conforman este grupo.

Para todos los elogios de Dumoulin por los esfuerzos de Mollema, Yates y Jungels, su parte en la limitación de los daños en los últimos 20 kilómetros fue la más importante. Habiendo luchado con bastante fuerza, Dumoulin nunca amenazó con entran en crisis: “Estoy feliz de que mentalmente y físicamente estoy mucho mejor que ayer”, dijo Dumoulin.

Si no fuera por la abrupta parada en el retrete en la base de la Umbrailpass, es probable que Dumoulin ya tubiera este Giro finiquitado. En cambio, debe recuperar 53 segundos a Quintana, 14 en Nibali y 10 en Pinot para asegurarse de que se convierta en el primer holandés en ganar una gran vuelta desde la victoria de Joop Zoetemelk en el Tour de Francia de 1980.

Este es un escenario con el que Dumoulin se habría conformado con gusto cuando la carrera salió de Alghero hace tres semanas y con el antecedente de la sorprendentes victoria en la crono de Montefalco en la etapa 10, seguramente esperará ganar la maglia rosa en Milán el domingo por la tarde. Para ganar el Giro, Dumoulin debe ganar un poco más de 1,8 segundos por kilómetro a Quintana. En la última crono, recogió más de cuatro segundos por kilómetro sobre el colombiano.

Sin embargo, la etapa de 29.3km ofrece una prueba bastante diferente a la prueba contrarreloj de Sagrantino. El trayecto es plano, y, al menos en teoría, las ganancias potenciales serán menores. La fatiga residual de todo un Giro también debe ser tenida en cuenta en la ecuación. Sin embargo, la ventaja la tienen de sobra el ciclista holandés.

“Podría ser posible, pero después de tres semanas de carrera y después de una dura semana de carreras en las montañas como esta, cualquier cosa podría pasar mañana. Sólo voy a centrarme en mi propia carrera mañana y luego veremos en el final lo que pasa”, dijo Dumoulin.

“Es una gran brecha, así que definitivamente necesito un buen día para conseguir bajar esa desventaja, no va a haber diferencias de tiempo como la última crono, lo sé, y han sido tres semanas muy duras. Cansado, todo el mundo está muy cansado, por lo que hacer un contrarreloj mañana será muy extraño”