Tom Dumoulin

La decepción y el enojo de Tom Dumoulin fueron fáciles de ver cuando se puso la camiseta rosa en el podio en Bormio, pero incluso unos minutos más tarde, mientras hablaba con los medios en la zona mixta, logró finalmente encontrar una sonrisa, lo que indica que su cuerpo y su espíritu no están rotos y que sus posibilidades de ganar el Giro de Italia no han terminado.

El líder del Team Sunweb comenzó la etapa de la reina sobre el Stelvio con una ventaja de 2:41 sobre Nairo Quintana (Movistar Team), 3:21 sobre Thibaut Pinot (FDJ) y 3:40 sobre Vincenzo Nibali (Bahréin-Mérida). Él perdió 2:18 con el ganador de la etapa Nibali después de verse forzado de hacer una parada repentina por un llamado de la naturaleza antes de la subida final del Umbrailpass.

Dumoulin parecía en las cuerdas mientras trataba de recuperar el tiempo perdido con sus rivales, pero no pudieron darle el golpe definitivo. Luchó valientemente hasta llegar a Bormio, limitando sus pérdidas en la alta y empinada subida y en el descenso, logrando así aferrarse a su jersey rosa. Fue una muestra de orgullo y desafío.

Por supuesto, el Giro de Italia está ahora abierto nuevamente. Dumoulin encabeza la clasificación con 31 segundos sobre Quintana, mientras que Nibali subió al tercer puesto en la general a 1:12.

“Voy a necesitar algo para recuperarme de esto” admitió Dumoulin antes de indicar que lucharía en las restantes etapas de la montaña. “¿Tengo otra opción? Así que tengo que hacerlo” afirmándolo con una sonrisa

“En el podio estaba enojado conmigo mismo porque tenía buenas piernas, perdí dos minutos por un problema como este, es muy, muy decepcionante, no era necesario, solo perdí dos minutos en 33 kilómetros persiguiendo a todos, así que definitivamente tenía las piernas para seguir a Quintana y Nibali, solo por un problema perdí dos minutos, eso es muy decepcionante”.

Cuando se le preguntó qué pasó, su respuesta fue simple:

“Tenía que cagar… Eso es todo”, dijo, dando detalles sobre el problema. “Me sentí enfermo de repente, después de la cima del Stelvio, cuando llegamos a la cuesta abajo, es cuando el problema se produjo.”

“Podría ser una combinación de la altitud y comer más geles de lo normal, no se puede comer barras en subidas como estas.”

A Dumoulin se le preguntó si los otros contendientes generales debían haber esperado por él después de que se detuvo, se desnudó hasta sus pantalones cortos y se agachó en la fosa de la carretera.

En la etapa 15, Dumoulin se había relajado e indicó a los otros ciclistas que esperaran a Quintana después de que el ciclista del Movistar se estrellara en un descenso el domingo. Sin embargo, el holandés dejó claro que no esperaba que sus rivales esperaran esta vez.

“Realmente no sé lo que pasó en el frente, oí que Movistar esperó un poco, pero la carrera estaba encendida y estaban persiguiendo a los ciclistas como Steven Kruijswijk, no puedo culparlos por querer perseguirlos. Darle a Kruijswijk tres minutos, fue una situación difícil”.

Dumoulin de vez en cuando luchaba por hablar en inglés, tal era su fatiga y decepción, pero reveló que había sufrido problemas digestivos similares antes y logró recuperarse.

“Tuve el mismo problema en el Tour de Francia el año pasado y luego gané la etapa reina en Andorra”, señaló, negándose a descartar sus posibilidades de no llevar la camiseta rosa en las restantes etapas de la montaña y la última crono a Milán.

“Espero recuperarme, espero no estar enfermo y si es el mismo problema que el año pasado, eso significaría que el Giro no ha terminado”.